Sin embargo, serenidad no es sinónimo de 'sentarse-a-esperar-que-las-cosas-mejoren'. Al contrario, una serenidad activa nos permite abrir los ojos y reconocerque para superar los momentos críticos es imprescindible cambiar de actitud.
Para lograrlo debemos:
- Dejar de culpar a los de afuera.
- Abandonar la crítica vacía de propuestas.
- Ser conscientes de que los cambios se producen gracias a la suma de pequeñas transformaciones en diferentes áreas.
- Aprovechar las capacidades que tenemos para crecer, desarrollarnos y defender nuestros derechos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad.
Somos únicamente nosotros quienes debemos establecer reglas de juego nuevas y duraderas, dejar de enarbolar la bandera del 'no se puede' y confiar en nuestro capital humano para dar batalla a la adversidad.
Que en estas Fiestas cada uno de nosotros reconozca aquellas acciones que, desde la intimidad, pueden colaborar con un futuro mejor en lo personal, familiar y social. La suma de todos los esfuerzos hace la diferencia.
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